Kara es activa, juguetona y muy MUY cariñosa. Todo el mundo que la conoce la adora, no tiene miedo de nadie y tiene que saludar a todo el mundo como si fuese su mejor amigo, da igual perros o personas, todo el mundo le cae bien. En casa es tranquila, prefiere estar cerca de las personas aunque, si se aburre, hasta juega sola con su hueso de nudos.

El inicio de kara no fue demasiado bueno: la adoptó de muy chiquitita una familia que no supo educarla ni le dedicó el tiempo ni la atención que necesitaba, con lo que se desequilibró mucho y sufría de mucha ansiedad. La familia, para solucionar esto, la ató en una cocina para que «no molestase» y pasó seis meses de su corta vida en esa situación, lo que agravó su ansiedad. Cuando se cansaron de esta situación, se deshicieron de ella.

En su casa de acogida se ha normalizado su comportamiento, re enfocando su energía y quitado la ansiedad por separación que le habían generado: es una perra  rehabilitada que está lista para encontrar un nuevo hogar que la entienda, entienda su necesidad de pasear y jugar y le dé todos los mimos que necesita.